Cuando te desplazas del interior de Alicante hasta lugares como Santa Pola a finales de julio, te preparas con todo un outfit playero (nevera incluida) porque eres consciente de que va a subir la temperatura, la humedad y los precios. Si bien los dos primeros factores no son del todo importantes, el último puede darte algún disgusto. Por suerte, el Rock’n Pola nos presenta grupos locales de calidad de forma gratuita. Lo del calor lo solucioné desabrochándome un botón de la camisa hawaiana.

La llegada

Lo primero que hay que hacer cuando se llega a un festival (y a cualquier sitio) es pedir una cerveza. La visita a la barra y el típico paseo de reconocimiento pueden decir mucho del lugar en el que estamos. La primera observación fue la de la amabilidad de las personas que trabajan en el festival y los agradecidos precios populares. El festival está organizado por miembros de la Asociación Barock, que sin prisa pero sin pausa, atienden a los que pasan por allí.

Lo segundo a anotar, el hecho de que haya mucha gente en el recinto, algo que no se hace notar porque el auditorio El Palmeral cuenta con muchísima capacidad. El ambiente era bastante familiar y en él se mezclaban las permanentes, las melenas, las crestas y los niños correteando. Muy ecléctico todo, pero a la vez muy sano. El rock tiene cabida para todas y todos, da igual personalidad, edad o nacionalidad.

Green Cold Chili Onions

Al llegar, se encontraban sobre el escenario Green Cold Chili Onions. Llamados así en homenaje a los Red Hot Chili Pepers. Se trata de un grupo conocido en este festival y en toda la provincia por su calidad a la hora de realizar versiones del grupo de Frusciante. Guardan semejanza en voces y sonidos, salvando la distancia, y nos hacen recordar auténticos hitazos de esta banda que mezcla el rock con el funk y que forma parte de la memoria colectiva de todas y todos.

Pero, además de dedicarse a versionar temas del grupo californiano, también se atrevieron con otros, como el coreado Zombie de The Cramberries o el Loosing My Religion de REM, entre otros. Todo ello ante un auditorio que estaba calentando motores. Tuvieron que tocar la primera mitad del concierto ante un patio que estaba literalmente desértico. Mientras, el público llenaba las gradas colindantes.

Tras las cebollas verdes frías, cayó la noche, pero el calor seguía siendo demasiado agobiante. Terminé una cerveza que, tras servirme helada, a los cinco minutos era meado. Había que poner en marcha el protocolo de Termorregulación 2.0, que no es otra cosa que desabrocharme otro botón de la camisa y pedir solo una cerveza para dividirla en un vaso con mi acompañante. Se multiplican los viajes a la barra, pero aumenta el frescor (consejos traigo).

Ricky Diamond

Llegaba el turno del grupo de Torrevieja Ricky Diamond, que animaron (literalmente) a todos los hijos de puta que estábamos sentados en las gradas a bajar a la platea. Y así me conquistaron.

A continuación, se dedicaron a llenar aquello de temazos de Stoner muy pesado. El trío mostró un show muy sólido en el que todos pudimos disfrutar de sus rugidos. Desgraciadamente, los instrumentos no pudieron aguantar tanta caña y el show se resintió con algunos parones forzosos para arreglar una maltrecha batería.

Esta banda lleva unos tres años en funcionamiento, pero les ha sobrado tiempo para lanzar dos discos (que puedes escuchar aquí). Lo que demuestra que han venido con ganas de darlo todo y espero que sea cuestión de tiempo que comiencen a copar los carteles de grandes festivales.

Pulse

Tras el show de los torrevejenses, una visita a la barra de bocadillos y otro botoncito de la camisa fuera para dar la bienvenida a Pulse. Un joven grupo de Hard-Rock al más puro estilo clásico con una energía desbordante y cargados de temas coreables. Da gusto ver a gente que disfruta tanto sobre un escenario. Se contagia. Toda una lástima que el público prefiriera sentarse a los lados de la grada en lugar de bajar a darlo todo.

Al terminar este concierto tuve que tomar una decisión y me decanté por desabrochar otro botón de la camisa (ya parecía tu cuñado de despedida). Pude ver como unos jovencísimos chicos, uniformados de negro, se hacían al escenario seguido por una horda de fans, formada por padres y amigos, pero que daban mucho ambiente.

Baloth

Baloth_5
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Baloth_2
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Baloth_4
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Baloth_1
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Baloth_3
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Baloth es un grupo ilicitano de los de guitarras afiladas y melenas alisadas que se paseaban por el heavy metal progresivo. Sus temas comprendían tramos que nos llevaron desde lo más suave e instrumental, hasta potentes momentos con guitarrazos acompañados de gritos guturales. Toda una lección de música que terminó con un ebrio espontáneo fastidiando a los músicos. Viva los festis gratis.

Anne Bonny

Para terminar la jornada, descamise total para acoger el punk-rock de las corsarias Anne Bonny. Aunque ya se notaban las horas en la cantidad de personas que quedaban en el recinto, la energía de este grupo consiguió congregar a todos los asistentes en un patio que pronto se convirtió en un hervidero. La gente tenía ganas de más caña y el grupo se la dió. Izaron bien alto su bandera pirata y se encargaron de exprimir al máximo al público lanzando canciones enérgicas y reivindicativas.

Además de los pertenecientes a su primer disco, Bandera Negra, también hubo hueco para temas clásicos del punk nacional, como Envenenado, de Prabellum, coreado por todo el mundo allí presente. Este grupo, procedente de Alicante, lleva ya unos años con bastante presencia en el panorama provincial y presentan un espectáculo cargado de fuerza, carisma y mucho macarreo.

La despedida

Cuando terminaron, ahí me encontraba: cansado, descamisado y contento, aunque sabiendo que el sábado no podría asistir a una nueva tanda de conciertos. Solo pude asistir a la jornada del viernes, pero la idea quedó clara. Rock and Pola es uno de esos festivales que puede parecer menor, pero que debemos reivindicar con todas nuestras fuerzas. Su presencia nos permite disfrutar de noches en lugares públicos, conociendo a grupos de calidad que se encuentran cerca de nosotros. Es una declaración de intenciones de unos organizadores a los que les apasiona la música y pelean por ofrecerla en bandeja de forma gratuita. ¿Qué más se puede pedir?

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